Al menos una vez por semana alguien me dice: “Hay una foto que tienes que se ve (inserte aquí su descripción muy personal de mi foto), que me encanta y que te quiero comprar”. O una frase similar.

Yo me emocionó, me siento halagada, aliviada porque me siento validada y, dinero extra. Pero luego, se pierde, o mejor dicho, lo pierdo. Porque tengo un bloqueo mental y fisiológico que me impide contactar a esa persona, recordarle, cobrarle (¡aahhh!) y entregarle la foto.  En resumen: tengo problemas para vender mis fotos.

Siendo la persona ansiosa que soy, empiezo a crear una serie de ideas del porque la gente no compra mis fotos. Pero, no todo es mi cerebro. Me han dejado con el trato a medias más veces de las que me puedo acordar, y eso me desanima. Me han dejado con la fotografía impresa 5 veces (ya sé, ya sé: adelantos Kika).

La realidad es que para vender no hay que tener pena, lo cual suena precioso. Pero para algunos nos es paralizante. Así que esta es una promesa a mi misma de no dejar todo a medias.

Quitarme la pena ha sido mi tema de los últimos meses. Incluso el ejercicios de publicar estas cosas es parte de eso. Y como la idea es compartir imágenes, les comparto algunas que tengo en venta.  Espero les guste, y espero más que las compren.

Mecánica de compra: contacte a la fotógrafa pero recuerde que es muy muy muy sensible. Posibles daños secundarios… para la fotógrafa.